Jean-Jacques Rousseau: la metafísica supeditada a la moralidad – Parte 2

(continuación de primera parte)

La filosofía ya no tiene la supuesta misión de enriquecer al hombre con un tesoro engañoso de saber especulativo, sino que su tarea es despejar el terreno para que el hombre pueda enfrentarse con su destino moral. En palabras del propio Kant:

Yo mismo soy, por inclinación, un investigador. Siento una gran sed de conocimiento y la afanosa inquietud de seguir adelante, y cualquier progreso produce en mí una gran satisfacción. Hubo un tiempo en que creía que todo esto podía constituir el honor de la humanidad y despreciaba a la plebe ignorante. cursos online gratis. Pero Rousseau me ha sacado de mi error. Aquella quimérica superioridad ha desaparecido; he aprendido a honrar al hombre, y me consideraría muy por debajo de cualquier obrero si no creyera que los esfuerzos del pensamiento pueden dar un valor a los demás y contribuir a restaurar los derechos de la humanidad. aprender inglés

La pregunta acerca del origen radical de las cosas estaría pecando, según esta concepción de Kant, de curiositas. Y es Rousseau, según él mismo confiesa, quien reorientó su meta de pensador. De igual modo comprende Kant que la necesidad moral de creer en Dios no implica la necesidad de demostrar a priori su existencia. Ahora bien, aunque no haya un tratamiento explícito de la pregunta de Leibniz y las objeciones de Hume, la Crítica de la razón pura retoma estos problemas y ofrece un nuevo punto de vista desde el cual considerarlos.

Anuncios