La exégesis bíblica de Spinoza

Había señalado que mi propósito era incorporar los quince primeros capítulos del ITP a la argumentación de Spinoza a favor de la tolerancia y de la libertad de expresión, en vez de examinar estos problemas únicamente a la luz del capítulo 20 -como suele hacerse- o a la luz de los últimos cinco capítulos (i. e. la sección propiamente política del Tratado que comprende los capítulos XVI-XX). Con tal propósito había dicho que la construcción total del TTP puede comprenderse como un razonamiento por analogía. En las secciones anteriores examiné, primero, la teoría de las adaptaciones y, segundo, la distinción entre un profeta, un filósofo y un legislador.

Espero que haya quedado suficientemente claro por qué Spinoza concluye de su lectura de la Biblia que Dios respeta las creencias y opiniones de los profetas y por qué afirma que la tarea del legislador nada tiene que ver con la del filósofo. Antes de abordar los capítulos propiamente políticos restan examinar los capítulos XIV y XV, es decir, los dos últimos correspondientes a la exégesis bíblica de Spinoza. Llevan por título, respectivamente:

“Qué es la fe y qué son los fieles; se determinan los fundamentos de la fe y se la separa, finalmente, de la filosofía” y “Se demuestra que ni la teología es esclava de la razón ni la razón de la teología, y por qué motivo estamos persuadidos de la autoridad de la Sagrada Escritura”.

Estos títulos reflejan, en gran medida, los temas que Spinoza aborda. Sin embargo, la mera enunciación de estos temas no permite comprender su relación con el argumento a favor de la tolerancia. Sugiero la siguiente interpretación: así como en los primeros trece capítulos Spinoza intentó fundamentar la tolerancia religiosa y científica en una determinada interpretación de la Biblia, en estos dos últimos capítulos de su exégesis bíblica aprovechará su interpretación de las Escrituras para reflexionar en torno al problema de los límites de la libertad de expresión.

Más adelante veremos que Spinoza en los capítulos políticos del Tratado también considera ambos problemas: el de los fundamentos de la libertad de expresión y el de sus límites. La búsqueda por parte de Spinoza de un criterio basado en la Biblia según el cual puedan fijarse límites a la tolerancia lo llevará, tal como hizo Hobbes, a reducir todas las enseñanzas de las Escrituras a algunas proposiciones básicas. En cambio, el criterio político que propondrá en el capítulo XX será un aporte original del cual no encontramos vestigios en Hobbes. Veamos, entonces, cuál es el criterio que, según Spinoza, nos ofrece la Biblia para fijar límites a la tolerancia religiosa y a la libertad de expresión.

 

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El canibalismo en el Antiguo Testamento – PARTE 2

Otros pasajes de la Biblia ayudan a esclarecer el sentido de ([ Reyes 6. En efec­to, en dichos textos se advierte claramente que el canibalismo —valga el anacronis­mo de este término, pues “`caníbales” se llamaban los habitantes de algunas islas del Caribe que practicaban la antropofagia— no es un delito que merece castigo, sino que él mismo es un castigo que impone Dios a los hombres por el delito de desobediencia. Dios castiga al pueblo desobediente imponiéndole una situación de penuria tal que cae en la antropofagia. Por lo tanto, se usa como advertencia:. no desobedezcan —es la admonición de Dios— porque ]os castigaré forzando a la madre a comerse a su hijo. Independientemente del orden histórico en que hayan sido compuestos los libros que forman la Biblia, es legítimo seguir la secuencia canónica de los mismos a fin de encontrar antecedentes del acto caníbal de tr Re­yes 6+ En el Levítico leernos una primera, aunque escuetas advertencia:

Yo soy el Señor, su Dios, el que los hice salir de Egipto para, que no fueran rrr s Sus esclavos. Yo rom -pi Las barras de ski yugo y los hice caminar con la cabeza erguida. Pero si no los obedecen y no cum­plen todos los mandamientos, Si desprecian mis preceptos y muestran aversión por mis leyes; si dejar, de practicar mis rriontiamiento4 y quebranran mi alianza yo, a mi vez, los trataré de la misma manera: Haré . que el terror los domine. […] Y si a pisar de eso no me obedecen y con t indan. ontra.- riánd ame, yo los tratar con indignación y los reprenderé severamente. Reiré mil veces a causa de sus pedidos y comerán la carne de sus hijos y de sus hijas…, (2k; 13 y zs.).

En el Deuteronornio la amenaza es más firme aún:

Paro Si TLD CSCLEChaS ta voz del SOFLOr, tu Dios, y AD te empeñas en practicar todos los man.darnientos

y Fireeeptos que 11.0y te prescribo, caerán sobre ti y te alcanzarán todas e5114 maldiciones_ [-..] Por no haber servido al Señor, tu Dios, con alegría y de todo corazón, mientras lo [caías todo en abundan­cia, servirás a los enemigas que d Señor enviará contra ti, en medio del hambre y la sed, de la des­nudez y de toda case de privaciones. Y él pondrá un yugo en tu cuello, hasta destruirte, El Señor alzará contra ti a una nación lejana, que avanzará, desde las extremos de la tierra con la velocidad del águila. Será una nación cuya lengua no entiendes, un pueblo de aspecto feroz, que no sentirá com­pasión del anciano ni se apiadará del niño. Ella se comerá los productos de tu ganado y los frutos de tu suelo, hasta que quedes exterminado, porque te dejará totalmente desprovisto de trigo, de vino y de aceite, de las crías de tus vacas y tus ovejas, hasta hacerte desaparecer. Sitiará a todas tus ciudades, hasta que se derrumben esas murallas altas e inaccesibles en que habías depositado tu confianza. SI

tc sitiará en todas las ciudades que estén dentro de la tierra que el Seiior, tu Dios, te da. Y duran­te el asedio, será tal la penuria a que te reducirá tu enemigo, quo te comerás hasta cl fruto de tus en­trañas, la carne de tus hijos y de tus hijas, los mismos que el Señor, tu Dios, te había dado. […j El más fino y delicado entre los hombres de tu pueblo mirará con odio a su hermano, a la esposa que dor­mía en sus brazos y a los hijos que todavía le queden, para no compartir con ellos la carne de sus hi­jos: se la comerá él solo, porque ya no le-quedará más nada, en medio del asedio y la penuria a que te reducirá ni enemigo en todas tus ciudades La más fina y delicada entre las mujeres de tu pueblo -tan fina y delicada que ni siquiera .se hubiera atrevido a pisar el suelo con la planta de sus pies— mi­rará con odio al esposo de su corazón, a su hijo y a 5U hija,. y se ocultará para comer la placenta sa­lida de su seno y a los hijos que dé a luz, porque estará privada de todo, en medio del asedio y la penuria a que te reducirá tu enemigo (28: 15 y s.s.).