Más datos biográficos de Spinoza

Es necesario investigar la vida de la gente que lo rodeó – dice Meinsma-, aunque más no fuera para explicar por qué escribe el Tractatus theologico-pofiticus y lo publica en vida [1670]. Meinsma compara y corrige las biografías anteriores; añade informaciones relevantes sobre el viaje de Spinoza a Utrecht; sobre su discípulo Adriaan Koerbagh ( 1632-1669); sobre su relación con Henry Oldenburg (1619-1677); en fin, advierte por primera vez la importancia del Breve tratado [ c.1660]. Recoge materiales sobre el viaje de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) a Holanda y su entrevista con Spinoza. El lector iberoamericano puede concluir de la obra de Meinsma una enseñanza que, por obvia, quizás pase inadvertida al holandés o francés. En el Tratado  teológico-político se demuestra que únicamente el Estado que permite que cada hombre piense como quiera y diga lo que piensa tiene garantizada su estabilidad, y que esto ocurre plenamente sólo en el Estado democrático.

Por medio de la reconstrucción de la vida de Spinoza y de la historia de los disidentes holandeses, Meinsma nos muestra que esa estabilidad no se logró con la sucesiva y brusca sustitución de una ortodoxia por otra sino gracias al esfuerzo cotidiano, a las renuncias cotidianas, en busca de la coexistencia  simultánea de heterodoxias. Investigaciones posteriores a la de Meinsma contribuyeron, en parte, a desactualizarla. La Lebensgeschichte Spinoza in Quellenschrifien Urkunden und Nichtamlichen Nachrichten de Jacob Freudenthal; Spinoza Mercator et Autodidactus de Abraham Mordechai Vaz Días y Willem Gerard Van Der Tak; los trabajos más recientes de Madeleine Frances y Revah; luego los de Richard H. Popkin, Henry Méchoulan y otros agregan, reexaminan, corrigen, aspectos de la vida del filósofo. Por fortuna, la reciente traducción francesa del libro de Meinsma incorpora gran parte de los resultados de las investigaciones sobre la vida de Spinoza, la Holanda del siglo XVI, los heterodoxos y libertinos y la comunidad judeoportuguesa.

Henry Méchoulan y Gérard Nahon avalan con diversos testimonios la afirmación de Cecil Roth, quien se refirió al “carácter semisagrado” que la lengua española había adquirido para la comunidad judía de Amsterdam en aquella época. “Mucho me gustaría poder escribir en la lengua en que me he educado, porque quizás así podría expresar mejor mis pensamientos”, escribió Spinoza a Van Blijenbergh en una carta fechada el 5 de enero de 1665. Es probable que se refiriera al español, así como también es probable que el origen del Tratado teológico-político haya sido una breve defensa que escribió en español cuando fue expulsado de la sinagoga.

 

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Autor: leiser-madanes

Leiser Madanes es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempeña como profesor titular de Filosofía Política en la Universidad Nacional de La Plata. Su principal área de estudio es la filosofía moderna.

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