Apuntalar la obediencia al soberano

El planteo de Hobbes es similar al de la paradoja: si el soberano tiene poder suficiente para imponer determinadas doctrinas y acciones, y si el soberano está sinceramente convencido de la verdad de dichas doctrinas conducentes a la bienaventuranza eterna, entonces ¿por qué no habría de imponerlas? La respuesta de Hobbes no consiste en recomendar la separación entre lo temporal y lo espiritual, ni en defender el derecho de las minorías. Hobbes acepta que el soberano tiene derecho a todo lo que está en su poder, incluso a imponer doctrinas y ritos religiosos. La respuesta de Hobbes consiste en mostrar que el contenido de toda religión, y especialmente el de la religión cristiana, se limita a apuntalar la obediencia al soberano. ¿Cuáles son las doctrinas que llevan al bien eterno? Hobbes las explicita en el capítulo siguiente: Y en lo que concierne a la primera división de la ley en divina, natural y civil, las primeras dos ramas son una misma ley. Pues la ley de la naturaleza, que es también la ley moral, es la ley del autor de la naturaleza, Dios Todopoderoso; y la ley de Dios, enseñada por nuestro Salvador Cristo, es la ley moral” Hobbes establece una equivalencia entre lo que Dios ordena para la salvación y la ley natural. Las leyes de la naturaleza son a las vez preceptos de Dios y teoremas de la razón: puede llegarse a ellas por medio de razonamientos que prescinden de la existencia de Dios, o por medio del examen de las Escrituras, esto es, de la palabra revelada por Dios a los hombres. Un soberano que desea asegurarle a su república el bien eterno estará obligado a velar por el cumplimiento de las leyes de la naturaleza, es decir, buscar la paz, respetar los pactos y, en definitiva, asegurar que se le obedezca. Las doctrinas que contienen artículos concernientes a la divinidad y al reino de Cristo no son leyes sino consejos (EL, idem), y cada uno queda en libertad para seguirlos o no. Al identificar las leyes de la naturaleza y las leyes de Dios, el planteo de Hobbes se vuelve circular. El soberano se esforzará por imponer las doctrinas, reglas y acciones que en su conciencia considere que conducen al bien eterno. Estas doctrinas, reglas y acciones son las leyes de Dios, es decir, de la naturaleza. Entre ellas figuran las que prescriben no ser juez en causa propia, elegir tm árbitro para dirimir controversias, consentir en obedecer la decisión del árbitro, etc. (EL, I, 17, 6-15). Si una primera y superficial lectura de Hobbes da la impresión de que el soberano agobiara a su república con la imposición de ritos, ceremonias y doctrinas religiosas complicadas y poco creíbles, un examen más detallado muestra que finalmente el soberano tan sólo impone las doctrinas que hoy en día suelen figurar en cualquier manual de instrucción cívica.

 

Anuncios

Autor: leiser-madanes

Leiser Madanes es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempeña como profesor titular de Filosofía Política en la Universidad Nacional de La Plata. Su principal área de estudio es la filosofía moderna.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s