Dos sustancias diferentes no pueden comunicarse

Este texto es, ante todo, un voto de confianza en mi exposición, pues Descartes les está advirtiendo a ustedes que si yo resuelvo alguna cuestión en un cuarto de hora, soy un ignorante, y si no resuelvo ninguna, podernos suponer que soy un sabio. Pero además es un texto sorprendente por varias razones: l. Es el año 1646 y Descartes advierte que aún no trató el tema de la unión del alma y el cuerpo (“de laque/le je n ‘ai point encare traité”). Ahora bien, si le tomamos la palabra a Descartes no deberíamos considerar que textos tales como la “Sexta meditación” o las respuestas a las objeciones planteadas por Antoine Arnauld (1612-1694) explican la unión cuerpo- alma. Es decir, ningún texto publicado con anterioridad a esta carta debería considerarse como una explicación de la relación cuerpo-alma.

Según le escribe Descartes a Clerselier, Gassendi supone que si el alma y el cuerpo son dos sustancias de diferente naturaleza, ello les impide obrar una sobre la otra. Según Descartes, esta suposición es falsa y no puede ser probada en modo alguno. Es decir, Descartes invierte el peso de la prueba: antes de explicar cómo se comunican dos sustancias diferentes, advierte de todas maneras que quienes deben explicaciones son quienes afirman que dos sustancias diferentes no se pueden comunicar. Según Descartes, Gassendi partió (a) de una suposición (b) que es falsa y (e) que no puede ser probada en modo alguno, es decir, que Descartes sabe que nunca podrá demostrarse. Nuevamente, si le tomarnos la palabra a Descartes, en ninguno de sus escritos anteriores a 1646 se estaría afirmando o implicando que dos sustancias diferentes no pueden comunicarse. Esto es, sin embargo, lo que con mayor frecuencia se le objetará a Descartes: según sus propias definiciones de sustancia y atributo, dos sustancias distintas no pueden comunicarse entre sí.

En este párrafo de la carta a Clerselier también nos sorprende el razonamiento de Descartes. Es así: hay más diferencia entre los accidentes y la sustancia que entre dos sustancias. Hay quienes admiten que los accidentes obran sobre la sustancia. Premisa tácita: si puede pensarse lo más difícil, puede pensarse lo más fácil. Por lo tanto, es concebible que una sustancia obre sobre otra. Este razonamiento nos sorprende pues Descartes mismo no cree en los accidentes reales, ni tampoco parece clara cuál es la lógica o doctrina sustancialista que le da sustento a la argumentación.

 

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Autor: leiser-madanes

Leiser Madanes es doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempeña como profesor titular de Filosofía Política en la Universidad Nacional de La Plata. Su principal área de estudio es la filosofía moderna.

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